Existen múltiples tipos de fórceps dentales y, en muchas ocasiones, puede resultar complicado elegir cuál utilizar en cada caso concreto. Hay fórceps para caninos, molares, raíces, restos radiculares, etc… además no siempre se especifica para qué es cada uno. Si se utilizan de manera incorrecta, pueden aparecer complicaciones, como extracciones más largas o traumáticas.
En este artículo conoceremos los diferentes tipos de fórceps dentales y sus aplicaciones clínicas, para que cada procedimiento sea más sencillo, rápido y seguro.
¿Qué son los fórceps dentales y cómo se clasifican?
Los fórceps son elementos fundamentales para la realización de exodoncias. Se utilizan para sujetar la corona o raíz del diente, movilizar y extraer a través del principio de palanca de segundo grado. Para conseguir la extracción completa se requiere de luxación, rotación y tracción.
A diferencia de otros instrumentos como los botadores, que actúan por elevación, los fórceps trabajan sujetando de manera firme la pieza dental para aplicar fuerza controlada en la dirección necesaria.
La clasificación más extendida distingue en tres grupos principales:
- Arcada dental: superior o inferior.
- Zona dental: Anterior o posterior.
- Diseño específico de bocado: Adaptado a la anatomía radicular de cada grupo dental.
Existe también una numeración estandarizada, que permite identificar cada modelo según su forma y aplicación. Dependiendo de la zona y el grupo dental tienen unas características diferentes, así como de la edad del paciente y el tamaño de las piezas, tendrán una forma y aplicación diferente.

Fórceps superiores
Generalmente los fórceps utilizados para la arcada superior tienen una angulación menor que la de los inferiores, aproximadamente de unos 45º y son utilizados para extracciones de dientes y raíces en la arcada superior.
- Fórceps para molares superiores:
Los fórceps para molares tienen una forma con un pico vestibular que se adapta a las raíces. Además existen diferentes formas para el lado izquierdo y derecho.
- Fórceps para premolares superiores:
La angulación es ligera y se adapta a la forma de la pieza. Son ligeramente curvos en su parte activa, tienen su agarre con interior cóncavo, permitiendo adaptarse mejor a la anatomía del premolar.
- Fórceps para incisivos y caninos superiores:
El diseño para los fórceps de incisivos y caninos superiores es recto. Diferenciando entre incisivos laterales y frontales, se recomienda un agarre más fino en comparación con los caninos, para el que se pueden recomendar fórceps de bayoneta grueso.
- Fórceps para cordales y raíces superiores:
Tienen forma de bayoneta para poder adaptarse correctamente al cuello de las raíces.
Fórceps inferiores
Los fórceps dentales inferiores se diferencian principalmente de los superiores en la angulación, con mayor pronunciación de esta, entre los 90º y 110º aproximadamente.
- Fórceps para molares inferiores:
Los fórceps para molares inferiores son conocidos como “pico de loro” debido a su forma. Pueden utilizarse varios tipos dependiendo de las necesidades de la extracción.
Pueden ser de presa lateral, con ángulo recto y uso bilateral; de presa frontal, con mango paralelo a la arcada y útiles en casos de apertura limitada; y de presa lateral con puntas puntiagudas o redondeadas, diseñados para encajar en la bifurcación radicular y elevar el diente.
- Fórceps para caninos y premolares inferiores:
Los fórceps para caninos y premolares inferiores suelen presentar un ángulo obtuso entre la parte activa y el mango, lo que facilita el acceso en la arcada inferior. Sus bocados son amplios y firmes, pensados para adaptarse a raíces robustas, largas y planas, habituales en estas piezas.
En función de la anatomía y del estado de la corona, puede emplearse el fórceps específico de canino o uno de premolar, ambos están diseñados para aplicar fuerza controlada sin comprometer el cuello dentario.
- Fórceps para incisivos inferiores:
Los fórceps para incisivos inferiores presentan una parte activa en ángulo de 90º y agarres finos y paralelos, diseñados para adaptarse a raíces largas, finas y planas en sentido mesiodistal. Su forma permite una prensión precisa sin comprometer el cuello dentario, facilitando una extracción controlada en piezas especialmente delicadas.
- Fórceps para cordales y raíces inferiores:
La parte activa y pasiva forman un ángulo recto, y sus bocados, finos y ligeramente puntiagudos, se adaptan bien al cuello dentario para una sujeción precisa.
Criterios clínicos para elegir el fórceps adecuado
Más allá de conocer los diferentes tipos de fórceps y sus aplicaciones generales, conviene tener en cuenta diversos aspectos a la hora de realizar una extracción.
- Morfología radicular: El número de raíces, su divergencia y su curvatura, que serán idealmente valoradas mediante una radiografía previa, determinan el diseño de agarre más adecuado.
- Estado de la corona: Una corona muy destruida por caries o que está fracturada limita el punto de agarre disponible y puede requerir fórceps de raíces o técnicas alternativas.
- Accesibilidad: La posición de la pieza en la arcada y la apertura bucal del paciente condicionan si es preferible un mango recto o uno angulado tipo bayoneta.
- Estado del hueso alveolar: En pacientes con hueso más frágil o reabsorbido, la elección del fórceps y la técnica de luxación deben adaptarse para reducir el riesgo de fractura ósea.

Cuidado y mantenimiento de fórceps dentales
Un fórceps bien seleccionado pierde toda su eficacia si no se mantiene en condiciones correctas. La esterilización adecuada tras cada uso, la revisión periódica del estado de los agarres , que pueden perder precisión con el desgaste, y el almacenamiento adecuado para evitar golpes o deformaciones son aspectos que, aunque sean rutinarios, tienen un impacto directo en la seguridad y eficacia de cada extracción.
Además, contar con varios juegos de los modelos más utilizados permite mantener la continuidad de asistencia sin depender de los tiempos de esterilización entre pacientes.
Conocer los diferentes tipos de fórceps dentales y sus aplicaciones no es solo una cuestión técnica, es una herramienta práctica que facilita el trabajo diario y mejora la atención al paciente. Disponer de un set completo y bien mantenido, adaptado a las necesidades reales de la consulta, es una inversión que se devuelve en eficiencia desde el primer uso.
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